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La sostenibilidad que no cambia decisiones no está integrada al negocio

  • hace 2 horas
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La sostenibilidad que no cambia decisiones no está integrada al negocio


Durante años, muchas empresas trataron la sostenibilidad como un ejercicio de recopilación: pedir datos a las áreas, consolidarlos, redactar una narrativa y publicar un informe. Ese modelo podía producir un documento atractivo, incluso técnicamente sólido, sin modificar una sola decisión relevante del negocio.


Ese tiempo terminó.


IFRS S1 e IFRS S2 no elevan únicamente el estándar de divulgación. Cambian la pregunta que debe responder la organización: no sólo qué impacto genera, sino qué riesgos y oportunidades relacionados con sostenibilidad pueden afectar sus flujos de efectivo, su acceso al financiamiento o su costo de capital en el corto, mediano y largo plazo. En México, además, las NIS han creado una base obligatoria de información para entidades que preparan estados financieros bajo NIF.


La consecuencia es incómoda: una empresa puede tener un gran informe de sostenibilidad y, al mismo tiempo, no estar preparada para reportar información financiera relacionada con sostenibilidad. El volumen de indicadores no compensa la ausencia de criterios, responsables, controles y decisiones trazables.


UNA PRUEBA SENCILLA

Si un riesgo de sostenibilidad aparece en el informe, pero no modifica el mapa de riesgos, el presupuesto, la planeación de capital ni una decisión del Consejo, probablemente todavía es un tema de comunicación, no de gestión.



1. México no tiene un solo régimen: tiene dos puertas de entrada


Un error frecuente es presentar NIS e IFRS S1/S2 como si fueran nombres intercambiables. No lo son.


Para las emisoras de valores sujetas a la Circular Única de Emisoras —con las exclusiones regulatorias aplicables—, la CNBV incorporó las normas ISSB por referencia. El primer reporte corresponde al ejercicio 2025 y se presenta en 2026. El aseguramiento avanza por etapas: sin aseguramiento para el primer ciclo, limitado para el reporte del ejercicio 2026 y razonable a partir del correspondiente a 2027.


Para entidades sin obligación pública que preparan estados financieros con NIF, las NIS A-1 y B-1 establecen el marco conceptual y 30 Indicadores Básicos de Sostenibilidad (IBSO) en temas ambientales, sociales y de gobernanza.


Las dos rutas buscan información más útil, comparable y confiable, pero parten de arquitecturas distintas:


IFRS S1/S2:

  • Se concentra en información material para inversionistas, prestamistas y otros acreedores; el filtro es su posible efecto en las perspectivas de la entidad.


NIS:

  • Construyen una línea base amplia mediante indicadores definidos y requerimientos de calidad, trazabilidad y conexión con la información financiera.


GRI y los ejercicios de materialidad de impacto:

  • Siguen respondiendo otra pregunta: cómo la organización afecta a las personas, la economía y el ambiente. Pueden convivir, pero no deben confundirse.


La respuesta madura no es escoger un marco y abandonar los demás. Es diseñar una arquitectura común de datos y gobierno que permita responder, con filtros de materialidad distintos, a usuarios distintos.



2. El verdadero cambio: de producir indicadores a gobernar supuestos


El dato es sólo la capa visible. Debajo de cada revelación hay decisiones metodológicas: perímetro, periodo, fuente, fórmula, estimaciones, juicios de materialidad, horizontes temporales y responsables. Si esas decisiones no están formalizadas, el número puede existir, pero no es gobernable.


Pensemos en una aparente cifra sencilla: emisiones de alcance 3. Para utilizarla en una conversación estratégica hay que saber qué categorías se incluyeron, cuánto proviene de datos primarios, qué factores de emisión se emplearon, qué incertidumbre existe, cómo se compara el perímetro con el financiero y qué decisión cambiaría si la cifra aumenta.


Por eso, el reto no se resuelve comprando una plataforma ni agregando una persona al equipo ESG. Exige un sistema de control parecido al que la empresa ya utiliza para información financiera, calibrado a la madurez y naturaleza de los datos de sostenibilidad.



3. Cinco conversaciones que el Consejo debería estar teniendo


Primera: ¿qué puede afectar realmente las perspectivas del negocio?

  • La lista de temas relevantes no puede heredarse sin más del informe anterior. Debe conectarse con el modelo de negocio, la cadena de valor, las geografías, las dependencias críticas y las decisiones de capital. Agua puede ser un asunto operativo en una planta, una restricción de crecimiento en una cuenca y un riesgo financiero por activos ociosos. La etiqueta es la misma; la exposición no.


Segunda: ¿dónde vive el riesgo y quién puede modificarlo?

  • El Consejo no debe administrar cada indicador. Sí debe exigir claridad sobre la responsabilidad: qué comité supervisa, quién es dueño del riesgo, qué función valida la metodología y quién autoriza cambios en metas o supuestos. Cuando todo pertenece a sostenibilidad, en realidad nada pertenece al negocio.


Tercera: ¿la estrategia resiste escenarios distintos al presupuesto base?

  • IFRS S2 lleva la conversación climática a la resiliencia. El análisis de escenarios no pretende adivinar el futuro; sirve para probar una estrategia bajo futuros plausibles. Una empresa madura no presenta un escenario como una gráfica aislada: identifica qué supuestos tensionan ingresos, costos, activos, proveedores, seguros, demanda o financiamiento, y define señales para revisar decisiones.


Cuarta: ¿las metas están respaldadas por recursos y palancas de ejecución?

  • Una meta sin línea base confiable, inversión prevista, dueño, hitos intermedios y mecanismo de seguimiento es una intención reputacional. El Consejo debería distinguir entre aspiración, compromiso aprobado y pronóstico. Mezclarlos eleva el riesgo de incumplimiento y de afirmaciones difíciles de sostener.


Quinta: ¿podríamos explicar y reproducir cada cifra material?

  • La preparación para aseguramiento empieza antes de contratar al asegurador. Empieza con evidencia, controles, segregación de funciones, criterios de estimación, bitácoras de cambio y revisiones documentadas. Esperar al cierre para ordenar la trazabilidad convierte el aseguramiento en una búsqueda arqueológica.



4. La conexión financiera no significa monetizarlo todo


Uno de los malentendidos más costosos es asumir que toda revelación de sostenibilidad debe traducirse inmediatamente a pesos. IFRS S1/S2 exige explicar conexiones con las perspectivas de la entidad; esto no implica inventar una precisión que la organización aún no puede sostener.


La conexión puede avanzar por niveles:

  1. Exposición: dónde y cómo el riesgo u oportunidad toca el modelo de negocio y la cadena de valor.

  2. Mecanismo financiero: qué variable puede cambiar —volumen, precio, costo, disponibilidad, vida útil, provisión, CAPEX, acceso a capital—.

  3. Horizonte y escenario: cuándo podría ocurrir y bajo qué condiciones.

  4. Cuantificación: qué puede medirse con razonable soporte y qué permanece sujeto a incertidumbre.

  5. Respuesta: qué decisión, control o inversión reduce el riesgo o captura la oportunidad.


La disciplina está en declarar la incertidumbre sin usarla como excusa para la inacción. Un rango bien sustentado puede ser más útil para el Consejo que una cifra única con falsa exactitud.



5. La información conectada debe reconciliar tres relojes

La práctica revela una tensión recurrente. Finanzas cierra por periodos definidos; riesgos trabaja con horizontes y tolerancias; sostenibilidad suele recopilar información con calendarios, perímetros y fuentes heterogéneas. IFRS S1/S2 obliga a reconciliar esos relojes.


Esa conexión se vuelve concreta cuando:

  • El perímetro del reporte se concilia con la entidad que presenta los estados financieros;

  • Los horizontes corto, mediano y largo plazo tienen definiciones aprobadas y coherentes con la planeación;

  • Los supuestos climáticos relevantes no contradicen los utilizados en deterioro de activos, vidas útiles, provisiones o CAPEX;

  • Los riesgos materiales aparecen de forma consistente en la estrategia, el sistema de riesgos, las métricas y los objetivos; y

  • La información se publica con oportunidad suficiente para acompañar la información financiera.


Aquí aparece el valor real de la regulación: obliga a que áreas que antes podían trabajar en paralelo compartan definiciones y respondan por inconsistencias.



6. Tres pruebas para saber si la empresa está avanzando


La prueba de decisión

¿Qué decisión distinta tomó la organización gracias a esta información? Si la respuesta es ninguna, el indicador puede ser correcto, pero su utilidad de gestión es limitada.


La prueba de consistencia

¿El mismo riesgo se describe de manera coherente en el reporte, la matriz de riesgos, el plan estratégico, el presupuesto y los estados financieros? Las contradicciones entre documentos son una señal temprana de gobernanza fragmentada.


La prueba de evidencia

¿Una tercera persona competente podría reconstruir el cálculo, entender los juicios y localizar la aprobación? Si no, la organización todavía depende de conocimiento tácito y personas clave.



7. Una agenda práctica para los próximos doce meses

La transformación no debe empezar por redactar el índice del informe. Debe empezar por las brechas que pueden impedir una afirmación de cumplimiento o debilitar la confianza del Consejo.


  • Gobernanza: definir supervisión del Consejo y sus comités, responsables ejecutivos y mecanismos de escalamiento.

  • Materialidad: identificar riesgos y oportunidades con criterios documentados, horizontes definidos y conexión con las perspectivas financieras.

  • Datos: construir un diccionario con dueño, fuente, fórmula, perímetro, frecuencia, evidencia y control para cada métrica material.

  • Estrategia: conectar riesgos y oportunidades con planes, CAPEX, metas, incentivos y decisiones de portafolio.

  • Clima: fortalecer inventarios de GEI, riesgos físicos y de transición, escenarios y evaluación de resiliencia.

  • Aseguramiento: realizar una preevaluación de controles y evidencia antes de que la obligación alcance un nivel superior.

  • Reporte: redactar al final, una vez que exista una historia verificable entre gobernanza, estrategia, riesgos, métricas y desempeño.



La pregunta correcta para el Consejo


Después de casi dos décadas acompañando procesos de transformación, he aprendido que la calidad del reporte rara vez supera la calidad de las conversaciones que lo preceden. Las organizaciones que avanzan no son necesariamente las que tienen más indicadores, sino las que convierten información imperfecta en mejores decisiones, sin ocultar los límites de la evidencia.


Por eso, la pregunta del Consejo no debería ser: “¿ya cumplimos con IFRS S1, IFRS S2 o las NIS?”.


LA PREGUNTA ESTRATÉGICA

¿Qué decisiones estamos tomando hoy que serían diferentes si comprendiéramos mejor nuestros riesgos, oportunidades y dependencias de sostenibilidad?


Cuando la empresa puede responderla con evidencia, responsables y consecuencias financieras claras, el reporte deja de ser el destino. Se convierte en lo que siempre debió ser: la expresión pública de una organización que entiende mejor cómo crea, protege y transforma valor.


De la obligación a una capacidad real de gestión

En Maken acompañamos a Consejos de Administración y equipos directivos a diagnosticar brechas, definir la arquitectura de gobierno, conectar sostenibilidad con estrategia, riesgos y finanzas, y preparar información trazable para el reporte y el aseguramiento.


CONVERSEMOS

Si tu organización está por iniciar o fortalecer su implementación de IFRS S1/S2 o las NIS, podemos ayudarte a identificar el punto de partida y construir una ruta alineada con sus prioridades. Escríbenos por mensaje directo o a hola@maken.mx.



Carolina | Fundadora y CEO de Maken Sustainability

Agosto de 2026

 
 
 

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